| Autor: Juan Guayara Mora, el 03-02-2006 00:00 |
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El super comediante CHESPIRITO: El oficio del creador Entre 1978 y 1985, 83 millones de televisores proyectaban al continente la obra de Chespirito. Roberto Gómez Bolaños pasaría a convertirse en el nuevo rey de la risa, la comedia y la picaresca, esencia y obsesión que rubrica una obra monumental que sin haber apostado mucho al cine, lo ubica en igual dimensión que figuras antológicas del séptimo arte como Chaplin o El Gordo y El Flaco.
La imagen de los personajes de Chespirito sigue vigente en la memoria de cuatro generaciones que maduraron, pero que nunca se saturaron del surrealismo de Los Chiflados, de la cáustica valentía del superhéroe latino El Chapulín Colorado, o de la atmósfera de la vecindad de El Chavo del Ocho, donde caben todos los marginados de Latinoamérica… y ese ser inolvidable que no crecerá nunca clavado como una rosa en el corazón, con la perpetua ingenuidad, con su gorra a cuadros, las tirantas rotas, buscando la justicia y el amor en medio de la necesidad y su soledad.
CANTINFLAS: El desparpajo como arte Mario Moreno Reyes Cantinflas (1911-1993), actor, cómico, acróbata circense, escritor. Entre 1936 y 1981 el mundo conoció 50 filmes del singular personaje. Pero fue el circo quien lo llevó con honores a convertirse en el actor mexicano más conocido por generaciones de espectadores, cuando caracterizó por vez primera para una función de rutina su recreación del pelao (hombre vulgar y pobre de México, con pantalones caídos, camiseta haraposa, corbata corta amarrada al cuello, su inmortal ternura y visión optimista del mundo).
De esta forma un nuevo consentido de las masas calaba en la memoria colectiva de una Latinoamérica que no rechazaba su jerga espontánea e indescifrable, sino que se comportaba con el discurso cargado de justicia social y fraternidad con los desamparados… Él, que con tanto optimismo nunca se creyó uno, pues las soluciones de sus problemas existenciales y puntuales, aparecían ante sus ojos con el mismo asombro con que sus fieles seguidores aceptaban la fantasía de sus ocurrencias idiomáticas y la perennidad de su retrato.
Última vez actualizado el : 03-02-2006 00:00
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